Atributos sostenibles impulsan decisiones de compra en Ecuador: más del 50% muestra apertura a prácticas más sostenibles

marzo 26, 2026
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En Ecuador, la sostenibilidad se ha convertido en un factor relevante en las decisiones de consumo. Cada vez más personas valoran productos reciclables, información clara y un compromiso ambiental real por parte de las marcas, una tendencia que influye directamente en la competitividad y el crecimiento del mercado de alimentos y bebidas.

Mónica Montes, gerente de Sostenibilidad de Tetra Pak Andina, señala al respecto que “los consumidores ecuatorianos están enviando señales claras. De acuerdo con el estudio ‘Hola Consumo Responsable’ impulsado por el Consorcio Ecuatoriano para la Responsabilidad Social y Sostenibilidad CERES, más del 50% de los ecuatorianos demuestra apertura hacia prácticas de consumo sostenible, lo que evidencia una mayor conciencia sobre el impacto ambiental de sus decisiones. Además, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos INEC, más del 60% de los hogares  separa residuos reciclables en su vivienda, lo que muestra avances en la gestión integral de residuos y en la participación ciudadana en prácticas de separación y reciclaje.

Estas cifras —explica Montes— evidencian que la sostenibilidad gana terreno en la mentalidad del consumidor ecuatoriano y reflejan un perfil cada vez más consciente del impacto de sus decisiones. La apertura hacia prácticas de consumo responsable demuestra que los ciudadanos valoran atributos ambientales en los productos y sus envases, lo que posiciona a la sostenibilidad como un criterio cada vez más relevante en la relación entre marcas y consumidores y que en un mercado cada vez más consciente y regulado, la sostenibilidad dejó de ser una opción o un elemento diferenciador. Hoy es la estrategia esencial que guía cómo las empresas avanzan, crecen e innovan sin dejar huella. La verdadera pregunta ya no es si invertir en ella, sino qué tan rápido las organizaciones son capaces de integrarla como el eje que orienta todas sus decisiones y modelos de negocio.

En este escenario, el envase se convierte en un activo estratégico. Materiales reciclables, instrucciones claras de reciclaje y diseños pensados para facilitar su recuperación influyen en la percepción de marca. Para la industria, responder a estas exigencias no solo reduce el impacto ambiental, sino que fortalece la confianza del consumidor y mejora su posicionamiento en un mercado cada vez más competitivo.

Esta transformación también redefine la manera en que las compañías abordan su modelo de negocio. En Ecuador, de acuerdo con datos del Ministerio del Ambiente, Agua y Transición Ecológica (MAATE), el país ha fortalecido en los últimos años los sistemas de gestión integral de residuos y los programas de reciclaje inclusivo, impulsando una mayor corresponsabilidad entre empresas y ciudadanía. Para Mónica Montes, ello puede traducirse en eficiencias operativas, diferenciación y una propuesta de valor más sólida frente a consumidores, la industria de alimentos y bebidas y los retailers.

Bajo esa lógica, integrar soluciones circulares en envases y procesos permite disminuir el impacto ambiental y, al mismo tiempo, capturar mayor valor en el mercado. “La sostenibilidad debe abordarse de manera integral, desde el diseño del envase hasta su separación y reciclaje. Cuando una empresa incorpora la circularidad desde el inicio, optimiza recursos y fortalece su competitividad y genera mucho más valor a su cadena”, añade la ejecutiva.

Los avances en recuperación de envases evidencian que este enfoque ya ha empezado  a traducirse en resultados concretos. En el mercado ecuatoriano, durante el 2025 se reciclaron 2.909 toneladas de envases posconsumo de Tetra Pak®, equivalentes a más de 146 millones de unidades, lo que representa un crecimiento de 15% frente al año anterior. Este incremento refleja una mayor articulación entre empresas, recicladores y consumidores, además de un fortalecimiento progresivo de la cultura de reciclaje en el país.

La tendencia también se observa en otros mercados de la región. En 2025, en Colombia se reciclaron 4.400 toneladas de envases posconsumo, equivalentes a más de 221 millones de unidades; mientras que en Perú se recuperaron 854 toneladas, cerca de 43 millones de envases reciclados durante el año. Estas cifras muestran que, cuando existe coordinación entre industria, recicladores y consumidores, la economía circular puede escalar y generar impacto positivo en distintos países de la región andina.

“Desde la implementación de nuevas líneas de transformación de polialuminio en Perú y el desarrollo de productos de alto valor agregado hechos a partir del reciclaje de envases, hasta iniciativas que promueven la economía circular con impacto social, como la fabricación de pupitres escolares reciclados y programas de educación ambiental en escuelas de Bolivia, Colombia y Ecuador, estamos demostrando que la economía circular además de ser  viable, genera beneficios sociales tangibles”, concluye Montes.

En un mercado cada vez más exigente, la pregunta ya no es si es necesario invertir en sostenibilidad, sino qué tan rápido las empresas logran convertirla en su principal diferencial competitivo.